Y camino bajo la Palabra de Dios
Luego Dios los bendijo con las siguientes palabras:
«Sean fructíferos y multiplíquense.
Llenen la tierra y gobiernen sobre ella.
Reinen sobre los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que corren por el suelo».
Génesis 1:28
Como pastora, afirmo esta verdad con convicción y gozo: soy una hija bendecida por Dios, mi Padre celestial. Desde el principio, Dios pensó en nosotros con amor y propósito. Antes de que existiera la necesidad, Él ya había preparado la provisión. Todo lo creado fue diseñado para nuestro beneficio y, al formarnos, Dios no dudó en bendecirnos. Esa bendición no es algo externo que buscamos; es una palabra viva que cargamos como hijos y que se manifiesta cuando creemos, declaramos y caminamos en ella.
- La bendición fue dada desde el principio
Antes del pecado, antes de la caída, Dios ya había bendecido al ser humano. Esto me enseña que la bendición no depende de méritos, sino de identidad. Fuimos creados y bendecidos por Dios desde el inicio. - Somos portadores de la bendición, no buscadores desesperados
La bendición no está en los lugares ni en las cosas; está en los hijos de Dios. Dondequiera que vayamos, llevamos la bendición con nosotros porque caminamos bajo Su palabra y Su favor. - Creer, declarar y apropiarse activa la bendición
Dios ya habló, pero nos corresponde creerle. Cuando declaramos Su palabra con fe y nos apropiamos de ella, alineamos nuestra vida con lo que Él ya decretó sobre nosotros. - La bendición alcanza a nuestra casa y a las generaciones
La bendición de Dios no es solo personal. Es para nuestros hijos, nuestra familia y todo lo que está bajo nuestra cobertura. Vivir conscientes de esto transforma la manera en que oramos y caminamos cada día. - Dios mismo confirma públicamente a Sus hijos
Cuando caminamos en obediencia y fe, Dios se encarga de respaldarnos. Su bendición es visible, y otros reconocen que somos Su pueblo amado y escogido.
Conclusión
Yo solo sé esto y lo declaro con gozo: soy hija de Dios, Él es mi Padre y mi Padre me ama. Su bendición está sobre mí hoy, mañana y siempre. No camino desde la escasez ni desde el temor, sino desde la certeza de que Dios ya habló bien sobre mi vida. Por eso, reclamo mi bendición y animo a otros a hacer lo mismo.
Luego Dios los bendijo con las siguientes palabras:
«Sean fructíferos y multiplíquense.
Llenen la tierra y gobiernen sobre ella.
Reinen sobre los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que corren por el suelo».
Génesis 1:28
Tiempo para meditar:
- ¿Estoy viviendo cada día consciente de que soy hija bendecida por Dios?
- ¿Qué palabras necesito comenzar a declarar con fe sobre mi vida y mi familia?
- ¿Cómo puedo caminar hoy con mayor seguridad en la bendición que Dios ya decretó sobre mí?