PROMESAS DE DIOS PARA LOS HIJOS VERDADEROS

Hijo de hombre, si un país peca contra mí y persiste en su infidelidad, yo levantaré mi mano contra él; le quitaré las provisiones, lo sumiré en el hambre, y arrasaré a sus habitantes y a sus animales. Y, aun si Noé, Daniel y Job vivieran en ese país, sólo ellos se salvarían por su justicia. Lo afirmo yo, el Señor omnipotente. (Ezequiel14:13-14NVI)

Lo que estamos viviendo no lo envió Dios, sino que lo ha permitido para que despertemos, para que estemos alertas y listos, y volvamos a Dios de corazón, que volvamos a vivir en santidad, en paz con nuestros hermanos, y en paz en la ciudad; porque cuando Dios actúa es otra cosa, esta pandemia no se compara cuando Dios entra en acción.

Así que mi pregunta en este tiempo de crisis es:

  • ¿Dónde están los Noés? Que aunque nadie crea, ellos si creen y toman a su familia. No descuidan el consejo, el llamado y el propósito de Dios en sus vidas y la de sus hijos; lo tienen bien claro, y nadie los hace cambiar de opinión, porque ellos en su fe y en sus convicciones son firmes, y aunque no lo entiendan, obedecen y construyen con todo lo que tienen, aunque les lleve tiempo, aunque nadie más los apoye, crea, aporte, o den para una causa del cielo. Lo importante es que ¡Los Noés salvan su casa y se salvan ellos!

 

  • ¿Dónde están los Danieles? Que no se rinden a la idolatría, los que su único deseo es quedar bien con Dios aunque esté en riesgo su trabajo, su reputación y su vida. Los Danieles se mantienen en santidad aún en la tentación, en la crítica, en la prueba, en la murmuración, aún de su propia familia y de la demás gente a su alrededor. Los Danieles no se avergüenzan, no se rinden, no se duermen, no se desaparecen, no ceden a un puesto, o un ofrecimiento si está en juego su vida, su santidad, la Verdad y su relación con Dios.

A los Danieles no les da miedo ser tirados a un horno de fuego o a un foso de leones, no les importa que su reputación sea dañada por hacer el bien, o por hacer lo que es justo y correcto delante de Dios, porque están convencidos de que han hecho lo correcto y que ¡Dios de seguro vendrá a su auxilio!

  • ¿Dónde están los Jobs? Que no están pegados ni aferrados a lo que el mundo y la sociedad ofrece, ellos saben que los hijos son de Dios, las riquezas son de Dios, y todas las cosas son de Dios. Los Jobs son los que en el dolor, en las pérdidas, y en el sufrimiento siguen con su corazón pegado a Dios y no se rinden ni flaquean, no maldicen, no se enojan con Dios y se mantienen firmes en su fe.

Mire cómo termina el profeta Ezequiel su plática con Dios, fue el mensaje que le dio para que lo transmitiera al pueblo.

Lo afirmó yo, el Señor Omnipotente. Ezequiel 14:14 NVI

Tiempo para meditar:

  • ¿Eres como Noé obediente a Dios en todo o necesitas ser más como él?
  • ¿Eres de convicciones firmes como Daniel que su mayor anhelo es agradar a Dios antes que a los hombres?
  • ¿Eres como Job que se mantiene amando a Dios a pesar del sufrimiento?
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