PERMANECE OBEDIENTE

Que tus ojos estén abiertos día y noche sobre este templo, ¡El lugar donde decidiste habitar, para que oigas la oración que tu siervo te eleva aquí! (1 Reyes 8:29 NVI-E)

Salomón es un gran ejemplo de la fidelidad a sus antepasados. Él no perdió el sueño que tuvo su padre y lo demostró dándole el crédito públicamente, aunque David ya no estaba con ellos.

Cuando el templo fue inaugurado, Salomón declaró muchas veces que lo que se estaba cumpliendo en ese momento era el sueño de David de hacerle casa a Dios y que él estaba obedeciendo a su padre y a Dios.

Muchos sabían del deseo de David de levantarle una casa digna a Dios, pero se hizo realidad en el reinado de su hijo Salomón. ¡Qué hermoso este muchacho!

¿Me pregunto por qué Dios lo bendijo tanto?

Fue obediente
Siguió la dirección de su padre
Tuvo identidad de hijo y se apropió de su comisión.
Le dio la gloria a Dios
Dedicó la casa a Dios
La hizo con lo mejor de lo mejor
Santificó al pueblo
Los comprometió a seguir por el buen camino

Señor, la encomienda que me has hecho quiero hacerla bien, quiero oír bien para hacerlo todo como tú quieras, y lo más importante, mantenerme en santidad y enseñar a otros de tu santidad.
Te pido que tus ojos estén abiertos de día y de noche sobre mí, que habites en mí, y que a donde vaya, este consiente de que estás conmigo y que tú bella Presencia me acompaña. ¡Amén!

Tiempo para reflexionar:

¿Has recibido alguna encomienda de parte de Dios que necesitas cumplir?
¿Cómo puedes demostrarle a Dios fidelidad y obediencia?
¿En qué áreas necesitas darle la gloria a Dios y el reconocimiento a quien lo merece?

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