MOLDEADO POR EL ALFARERO

“Entonces descendí a casa del alfarero, y he aquí, estaba allí haciendo un trabajo sobre la rueda. Y la vasija de barro que estaba haciendo se echó a perder en la mano del alfarero; así que volvió a hacer de ella otra vasija, según le pareció mejor al alfarero hacerla”. Jeremías 18:3-4 LBLA

Señor, en verdad tú eres nuestro alfarero y nosotros el barro. Haznos cómo te plazca hacernos, fórmanos a tu manera, haz de nosotros la vasija que quieras para bendición de tu pueblo.
Si hemos dañado y arruinado nuestra vasija, rómpenos y haznos de nuevo, repárala y renuévala, ¡la rendimos a ti!

“Mas ahora, oh Señor, tú eres nuestro Padre, nosotros el barro, y tú nuestro alfarero; obra de tus manos somos todos nosotros”. Isaías 64:8 LBLA

Así como el padre sabe cómo dirigir, corregir, e instruir a su hijo, ¡Continúa trabajando en nosotros Padre! Tú nos formaste y sabes en dónde necesitamos ser renovados y transformados.
Nos entregamos a ti, háblanos, guíanos, y minístranos.
¡Quítanos lo feo, lo rocoso, lo sucio, y lo negativo! ¡Haznos piezas preciosas y útiles, santificadas como vasos de honra para ser usados sin medida con tu poder!

“Por tanto, si alguno se limpia de estas cosas, será un vaso para honra, santificado, útil para el Señor, preparado para toda buena obra.” 2 Timoteo 2:21 LBLA

Tiempo para meditar:

  • ¿En qué área necesita trabajar Dios en ti?
  • ¿Le das permiso al alfarero de que te haga a su manera?
  • ¿Qué crees que es lo rocoso en tu vida que necesita ser reparado?
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