LO VALIOSO DE LA VIDA
Entiendo esto que decían los israelitas después de que algunos de ellos habían estado como esclavos, pero ya estando en su tierra ellos cantaron de gozo por su libertad, dando gloria a Dios con este salmo mientras caminan hacia al templo de Jerusalén.
Esas son las cosas que valen la pena y que son una verdad para nosotros que hemos sido libres. Y es que Dios también ha hecho esto en nosotros. Muchos veníamos sintiéndonos como esclavos, heridos, tristes, acabados, exhaustos por dentro y por fuera, sin destino, con muy baja estima; algunos siendo abusados por un empleador, por un padre, un padrastro o madrastra, por los suegros, o por una pareja.
Soy testigo de tantos testimonios de mujeres que hoy son libres, que recibieron amenazas de sus parejas de echarles la migración. ¡Esto yo no lo puedo entender!
Otros, por la miseria, abuso de todo tipo, por falta de una carrera, por falta de comida o por no haber alcanzado un sueño. Otros huyendo por haberse metido en tantos problemas haciéndole la vida miserable a alguien más y siendo buscados por la ley, etc. Y al leer esto digo, ¡Qué bueno ha sido Dios con nosotros al revelarnos su amor, perdonarnos y por hacernos libres y salvos!
Yo también puedo hacer esta declaración por mí, por mi familia, y por los que conozco de cerca, de la cual soy testigo de su vida anterior y ahora puedo ver que son una belleza transformadora de Dios.
Decrete conmigo:
¡No hay nadie como nuestro Dios!
Él nos libró de la muerte, Jesús nos salvó al poner su propia vida por nosotros y para acercarnos al Padre y poder vivir por siempre con Él; aún, después de partir de esta tierra.
¡No hay nada que nos llene como nuestro Padre! Él ha hecho grandes cosas, nuestras vidas no son las mismas, hemos encontrado un propósito, caminamos con cobertura y estamos dejando un legado; sembrando semillas de oro que es lo que enriquece la vida de nuestros hijos y nuestras generaciones a la vez que hacemos algo por otros.
Los bendigo, y seguiré sembrando semillas que enriquecen, para que ellos cosechen de todo en su vida, acompañada de la riqueza más grande, que es el temor de Dios en sus corazones.
¡No hay nada que valga más que lo que Dios ha hecho por nosotros! Allí está mi identidad, Él es mi gozo, mi paz, mi seguridad, mi esperanza y mi ejemplo en la vida.
¡No hay nada que valga la pena si no está Dios en el asunto o con nosotros! ¡Es por lo que he trabajado, por lo que me he esforzado, lo que he intentado transmitir y transferir a los que amo para que vivan en paz en la tierra y recibiendo todos los beneficios que nos da el Padre por hacer el bien mientras vivimos en esta tierra tan complicada y difícil!
Espero que reciban estos consejos desde lo más profundo de mi corazón, y de mi experiencia de vida como esposa, madre, hija, amiga, pastora, y profeta de Dios.
Esto es la llave para dejar un buen recuerdo, un buen legado, y una buena herencia a nuestras generaciones.
Tiempo para meditar:
¿Qué es lo más valioso para ti en tu vida?
¿Cómo era tu vida antes de conocer a Dios?
¿Qué cosas grandes ha hecho Dios en ti?