LA HERENCIA ES PARA LOS HIJOS
“Despejen toda la tierra que quieran de allí y tomen posesión de sus extremos más lejanos. Y también expulsarán a los cananeos de los valles, aunque ellos sean fuertes y tengan carros de guerra hechos de hierro.” (Josué 17:18 NTV)
¡Ese es nuestro Gran Dios! ¡¡Nuestro Padre, él que creó todo el universo para que todo el mundo lo disfrutara!! Hace nacer el sol sobre justos e injustos todos los días. Pero la herencia de bendición solo la reparte a los que son sus hijos. Porque todo ser humano es creación de Dios, pero solo aquellos que reconocen a Jesús como su Señor y Salvador se convierten en sus hijos y por lo tanto en sus
herederos.
Así que, a todos los que somos sus hijos, todo lo que soñamos, lo que anhelamos, lo que queremos, ya se nos fue dado, como hijos de Dios nos pertenece lo que es del Padre y nos da a manos llenas de su bendición y sus promesas.
¿Qué no has recibido porque no lo has pedido?
¿Qué desconoces que te pertenece como hijo de Dios?
¿Qué promesas necesitas reclamar?
¡¡¡Reclama las promesas de Dios para ti y tu familia!!!
Oye una vez más lo que nos dice hoy, ¡al igual que para los israelitas esta promesa es para nosotros!
¡Despojen esos territorios y tomen posición y expulsen a sus enemigos!
A mí como hija eso me emociona y me motiva a saber que no soy cualquier cosa, soy hija de Dios ¡soy heredera de sus bendiciones!
Oración:
Señor dame entendimiento y revelación de lo que significa ser tu hija, revélame las promesas que tengo que reclamar como tu hija y heredera. Creo que soy bendecida
por ti, cuidada, amada y prosperada en el nombre de Jesús.