Elegidos y sellados por la gracia de Dios
Ese Dios es precisamente el que nos mantiene firmes en Cristo, a ustedes y a nosotros. Él nos eligió.
Y ha puesto su marca en nosotros, marca que declara que le pertenecemos. También ha puesto su Santo Espíritu en nuestros corazones como garantía de sus promesas.
2 Corintios 1:21–22 (NBV)
Como pastora, enseño esta verdad con profunda gratitud y reverencia: Dios nos eligió. No fue por nuestras capacidades, ni por saber más, ni por haber hecho algo para merecerlo. No fue porque seamos los mejores ni porque no hubiera alguien más. Fue por Su gracia, por Su amor y por Su misericordia. A Él le plació escogernos, marcarnos y sellarnos con Su Espíritu Santo. Recordar esto me guarda humilde, firme y consciente del privilegio que es servir a Su pueblo.
- La elección nace únicamente del corazón de Dios
Nuestra elección no comenzó en nosotros, sino en Dios. Él decidió amarnos y llamarnos soberanamente, y eso elimina toda jactancia y nos lleva a vivir agradecidos. - La gracia es el fundamento del llamado
No caminamos por mérito, caminamos por gracia. La gracia nos sostiene cuando fallamos y nos impulsa a servir con un corazón correcto, sabiendo que todo es un regalo inmerecido. - Dios mismo nos mantiene firmes en Cristo
No es nuestra fuerza la que nos sostiene, es Dios quien nos afirma y nos mantiene de pie. En tiempos de debilidad o duda, Su fidelidad nos sostiene y nos afirma en el llamado. - El sello de Dios declara pertenencia y aprobación
Llevamos Su marca, una señal de que le pertenecemos. Ese sello es exclusivo de Dios y es la garantía de que somos Suyos, aprobados y cuidados por Él. - El Espíritu Santo da testimonio permanente del llamado
Dios plantó en nosotros Su Espíritu Santo como garantía viva de Sus promesas. Él nos guía, nos recuerda quiénes somos y confirma nuestro llamado en cada temporada de la vida.
Conclusión
Nunca olvidemos esta verdad, especialmente quienes tenemos el privilegio de servir: es por Su gracia, es por Su amor y es porque Él nos ama. Fuimos elegidos, sellados y enviados porque Dios desea salvar urgentemente a una humanidad perdida. Que esta verdad nos mantenga humildes, fieles y agradecidos cada día.
Ese Dios es precisamente el que nos mantiene firmes en Cristo, a ustedes y a nosotros. Él nos eligió.
Y ha puesto su marca en nosotros, marca que declara que le pertenecemos. También ha puesto su Santo Espíritu en nuestros corazones como garantía de sus promesas.
2 Corintios 1:21–22 (NBV)
Tiempo para meditar:
- ¿Estoy viviendo consciente de que fui elegido por gracia y no por mérito personal?
- ¿De qué manera el recuerdo de haber sido sellado por Dios transforma mi forma de servir?
- ¿Cómo puedo depender más del Espíritu Santo para afirmar y vivir mi llamado cada día?