EL PELIGRO DEL ORGULLO Y LA ARROGANCIA

 “La gente gritaba: «¡Voz de un dios, no de hombre!» Al instante un ángel del Señor lo hirió, porque no le había dado la gloria a Dios; y Herodes murió comido de gusanos.”Hechos12:22-23NVI 

Al Rey herodes ya Dios lo tenía en jabón, como dice un dicho por allí; porque mató a Jacobo un hombre de Dios, y no solo eso, sino que ignoró a Dios, porque él se creía un dios. También tenía a muchos cristianos presos, entre ellos estaba Pedro, y les hacía sufrir con los más malvados guardias en la cárcel. ¡Pero este rey no contaba con que Dios tenía listo a sus ángeles para derrumbar todo plan diabólico en contra de su gran apóstol Pedro!

Estos bellos hombres eran inocentes y justos, predicaban el evangelio de salvación y no merecían ser tratados como delincuentes. Pero Dios todo lo mira, y si no ve arrepentimiento ¡Él actúa y hace justicia a sus hijos!

Este obstinado rey se creía la gran cosa por ser el rey,  ¿Por qué quería destruir a los cristianos? Por malo, por egoísta, y porque creía que sólo su autoridad era lo que la gente tenía que respetar, y por eso, destruía a todo el que no le daba gloria y honra a él como el rey, y porque le encantaba la aprobación de los hombres.

En verdad su plan era acabar con todos los cristianos, y el mundo estaba bajo sus pies, pero mire cómo terminan los malos, los egoístas, los orgullosos:

 “La gente gritaba: «¡Voz de un dios, no de hombre!» Al instante un ángel del Señor lo hirió, porque no le había dado la gloria a Dios; y Herodes murió comido de gusanos.” Hechos12:22-23NVI 

Después de su discurso, la gente lo idolatró gritando a toda garganta diciendo que era un dios. Porque este rey odiaba a los cristianos, y porque no le dio la gloria a quien le había dado poder, autoridad y reinado, murió comido por los gusanos.

En verdad que se me paran los pelos al leer esta historia, y yo no quiero para mí, ni para mi familia que Dios tenga que intervenir a través de alguien haciéndome pagar una maldad así, mejor le doy a Dios todo el crédito, y aquí en la tierra a quien lo merece.

Así que, todos los que estamos en autoridad cuidémonos del orgullo, de ser arrogantes, y de creernos la gran cosa; porque la gran cosa es Dios, ¡Él es el Rey, el único que tiene poder sobre mí y sobre la gente, el único que debe llevarse toda la gloria!

Tiempo para meditar:

  • ¿Crees que todo lo que has logrado es por ti o es gracias a Dios?
  • ¿Cuándo la gente te alaba le das la gloria a Dios o recibes tú esa gloria?
  • ¿Crees que en lugar de influencia donde Dios te ha puesto necesitas cuidarte de ser orgulloso?
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