EL ORGULLO Y SUS PELIGROS

La gloria es de Dios y para Dios, no para los hombres. El rey David lo expresó en el Salmo 115:1 “La gloria, Señor, no es para nosotros; no es para nosotros, sino para tu nombre, por causa de tu gran amor y tu fidelidad.”

Reconocer que toda fama, fortuna, poder y autoridad vienen de Dios es esencial. Cuando los hombres se apropian de la gloria, estos dones pueden desaparecer. La Biblia está llena de ejemplos de cómo termina la vida de aquellos que se atribuyen el mérito de sus logros.

Ejemplos de líderes Orgullosos:

  • Herodes: “El día señalado, Herodes, ataviado con su ropaje real y sentado en su trono, le dirigió un discurso al pueblo. La gente gritaba: ‘¡Voz de un dios, no de hombre!’ Al instante un ángel del Señor lo hirió, porque no le había dado la gloria a Dios; y Herodes murió comido de gusanos.” (Hechos 12:21-23 NVI)
  • Faraón: “Al recobrar las aguas su estado normal, se tragaron a todos los carros y jinetes del faraón, y a todo el ejército que había entrado al mar para perseguir a los israelitas. Ninguno de ellos quedó con vida.” (Éxodo 14:28 NVI)
  • Nabucodonosor: “Por lo tanto, yo le ruego a Su Majestad aceptar el consejo que le voy a dar: Renuncie usted a sus pecados y actúe con justicia; renuncie a su maldad y sea bondadoso con los oprimidos… Doce meses después… exclamó: ‘¡Miren la gran Babilonia que he construido con mi gran poder, para mi propia honra!’ No había terminado de hablar cuando se escuchó una voz desde el cielo: ‘Este es el decreto en cuanto a ti, rey Nabucodonosor. Tu autoridad real se te ha quitado…’” (Daniel 4:27-33 NVI)

Al menos Nabucodonosor reconoció a Dios y aprovechó la oportunidad que se le dio de arrepentirse. Los demás no lo quisieron reconocer.

La verdadera humildad es reconocer que todo lo que tenemos y logramos es por la gracia de Dios. Como Daniel en el palacio, quien siempre daba la gloria a Dios, debemos aprender a hacer lo mismo, es crucial para nuestra relación con Él y para evitar los peligros del orgullo.

¿Puedes decirme lo que vi en mi sueño, y darme su interpretación? A esto Daniel respondió: —No hay ningún sabio ni hechicero, ni mago o adivino, que pueda explicarle a Su Majestad el misterio que le preocupa. (Pero hay un Dios en el cielo que revela los misterios). Ese Dios le ha mostrado a usted lo que tendrá lugar en los días venideros. Estos son el sueño y las visiones que pasaron por la mente de Su Majestad mientras dormía: Por lo que a mí toca, este misterio me ha sido revelado, no porque yo sea más sabio que el resto de la humanidad, sino para que Su Majestad llegue a conocer su interpretación y entienda lo que pasaba por su mente”. ‭‭Daniel‬ ‭2‬:‭26‬-‭28‬, ‭30‬ ‭NVI

Tiempo para meditar:

Cuando logras algo o recibes reconocimiento, ¿Atribuyes ese éxito a Dios o te lo quedas para ti?

Cuando tienes influencia sobre otros ¿crees que es por ti, o les dices a los demás que es gracias a Dios?