EL MENSAJE DE DIOS PARA ESTE TIEMPO
¡Qué importante es que leamos su Palabra, que meditemos en nuestros caminos y pensemos si algo de esto hay en nosotros!
Dios mira desde los cielos como el mundo se hace pedazos, y es que, ya nadie busca a Dios para vivir en santidad y cumplir sus mandamientos. Esto lo he visto con el correr de los años, en la sociedad, en las familias, en los gobiernos y hasta en las Iglesias “¿Cómo?¿En la iglesia?” ¡Si! así es, es increíble como la iglesia del Señor también se ha convertido como este pueblo al que le está hablando el profeta.
En el día de hoy, para ser considerados como “buenos pastores”y que su reputación no se dañe, hay que guardar silencio, hay que callar y no decir nada, hacer como que nada pasa para mantener la paz. Las Iglesias a nivel mundial están sufriendo porque el pueblo quiere vivir a su manera y el diablo anda engañando y haciéndoles creer que todo está bien, que es normal y que no se van a ir al infierno por quebrantar una Ley de los Mandamientos; claro que no se van al infierno, pero si hay arrepentimiento, se reconoce el pecado y se pide perdón por el daño.
Cuando el pastor quiere mantener la santidad y se mantiene puro haciendo lo que es justo con los líderes y su equipo; y cuando alguien peca los quiere restaurar, el problema es que ellos no se dejan restaurar, y por querer hacerlo lo consideran malo, injusto y sin corazón.
Porque las personas se juntan como un imán para pecar y ponerse de acuerdo en dañar la reputación de toda una iglesia, porque es más fácil esa opción que reconocer el pecado; porque es mejor para ellos quedar bien y seguir como si nada; es mejor que los sigan viendo como eso que en verdad no son, a que la Iglesia del Señor quede mal; sin importarles cuanto daño puedan causar a otros.
Así está el mundo, así están algunas o muchas Iglesias alrededor del mundo. Es muy doloroso todo esto y me imagino que mi Señor tiene triste y quebrantado su corazón de ver a su iglesia en ese estado.
Mi Carga:
Oro para que Dios tenga misericordia de nosotros.
Oro para que escudriñemos nuestros caminos y nos volvamos a Dios, ¡Pero no con máscaras, ni falsedad, no engañándonos a nosotros mismos, porque a quien jamás vamos a engañar es a Dios!
“¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás.”Salmos139:7-8 RV60
Él es Dios, Él lo ve todo y lo sabe todo, de Él nadie se puede esconder; ¡Y si no nos arrepentimos habrá un día de juicio, y que Dios tenga misericordia!
¡Mejor arrepintámonos delante de nuestro Señor, mejor reconozcamos nuestros errores hoy, y si hemos hecho alianza con alguien que sabemos que está mal, también arrepintámonos!
Mi mamá decía un dicho que lo creo:“Tanto peca el que mata la vaca, como el que le amarra la pata”.
Arrepintámonos, santifiquémonos, busquemos a Dios, hablemos la verdad, seamos justos y no nos engañemos, pues Dios no puede ser burlado.
Tiempo para meditar:
- ¿Con el pasar de tus años de cristiano has dejado a un lado la santidad?
- ¿Le has dado permiso a Dios de que escudriñe tu corazón?
- ¿Eres un líder en tu iglesia? ¿Corriges a las personas cuando hay que hacerlo o dejas que pasen las cosas?
- ¿Con qué tipo de personas te rodeas?