EL CONSEJO DE DIOS EN TIERRA AJENA
Esta carta fue el consejo de Dios dado a través del profeta Jeremías a los desterrados que habían salido de Jerusalén por orden del rey Nabucodonosor.
En otras palabras, Dios nos dice: “Ustedes son mis hijos y no quiero que Nabucodonosor los transforme con su mentalidad, ustedes nacieron con bendición. Están bendecidos, así es que no se dejen intimidar porque yo soy su Dios”.
Él nos dice:
- No disminuyan.
- Busquen el bien y hagan el bien.
- Oren por su ciudad donde están deportados.
Porque si nosotros estamos bien:
- La ciudad estará bien.
- Las familias estarán bien.
- Las empresas estarán bien.
- Los hogares estarán bien.
- Las instituciones estarán bien.
- Sus hijos estarán bien, nacerán con bien.
Pero la llave es:
Que oremos, no portemos bien, que busquemos el bien de la tierra donde vivimos, trabajemos haciendo el bien, produzcamos para que no se diga que dependemos y vivimos de lo que nos dan, sino que somos de bendición porque portamos la bendición de Dios, y enriquecemos la ciudad y la vida de otros en esta tierra. Amén.
Tiempo para meditar:
- ¿Estás siguiendo el consejo de Dios de multiplicarte y de ser de bendición en la tierra donde Dios te ha puesto?
- ¿De qué manera estás enriqueciendo a tu comunidad?
- ¿Oras continuamente por la ciudad donde vives?