DIOS CAMBIA NUESTRA AFLICCIÓN EN REGOCIJO

Las jóvenes danzarán de alegría, y los hombres jóvenes y viejos se unirán a la celebración. Convertiré su duelo en alegría. Los consolaré y cambiaré su aflicción en regocijo.” Jeremías 31:13 NTV

Creo que este tiempo del que habla aquí el profeta Jeremías lo estamos volviendo a vivir en este tiempo, con esta generación. Ha habido mucho luto, no solo de pérdidas por la pandemia, pero ha habido muchos estragos consecuencia de ello.
Ha habido mucho luto por muertes a causa del virus, por muerte de un sueño, muerte de propósitos, muerte de un negocio que se perdió porque no pudo continuar, divorcio por alguien que no pudo más, hijos que quedaron sin padre; por lo que se perdió la alegría, el gozo, la emoción de alcanzar un proyecto, de llegar a casa y encontrarse con una esposa (o), y una familia que ya no está allí, un nido vacío donde los hijos salieron a formar un hogar o se fueron al ejército y quedó un cuarto vacío, ¡Esto es muy duro en un hogar!

¡Es tiempo de ver a Dios derramar su gloria como nunca antes otra vez! Es tiempo de sanar y de alegrarnos de nuevo. Viene ese tiempo de refrigerio, de descanso y de reposo, donde el amor de Dios se está desparramando sobre sus hijos que han sufrido tanto en la vida, los que se han desalentado y desanimado, los que están muy tristes y se sienten abandonados, solitarios, y aquellos que andaban descarriados por ignorancia o por muchas otras razones, Dios los está trayendo a casa para cuidar de ellos como su Padre. Pero, se están restaurando porque han vuelto a su casa con su Padre celestial y no les ha importado el qué dirán, porque para ellos es más importante estar cerca de Dios.

Creo que el corazón de Dios está sintiéndose como el de ese padre con su hijo pródigo, ¡lleno de regocijo y haciendo fiesta! poniendo anillos de honra, túnicas, vestiduras de identidad a sus hijos, dándoles recompensas por los golpes que recibieron, y alegrando de nuevo a su remanente, abriéndoles la puerta de la bendición que solo un padre da.

“Los sacerdotes disfrutarán de la abundancia, y mi pueblo se saciará de mis buenos regalos. ¡Yo, el Señor, he hablado!».” Jeremías 31:14 NTV

Declaro esta palabra para los hombres sacerdotes, para jóvenes y viejos y para todos los que han encontrado refugio en Él.
¡Volvamos a vivir, volvamos soñar, volvamos a creer, volvamos gozarnos, volvamos a disfrutar a nuestra familia! ¡Porque Dios está soltando su Gloria sobre sus hijos que le creen y que en medio del sufrimiento acuden a Él como su Padre!

Tiempo para meditar:

  • ¿Qué pérdidas te han afectado?
  • ¿A quién has acudido por ayuda en los tiempos difíciles?
  • ¿De qué manera Dios ha obrado en tu vida aun en medio del sufrimiento?