¿CÓMO RESUCITAR LO PERDIDO?
“Entonces quitaron la piedra. Jesús, alzando la vista, dijo: ―Padre, te doy gracias porque me has escuchado. Ya sabía yo que siempre me escuchas, pero lo dije por la gente que está aquí presente, para que crean que tú me enviaste. Dicho esto, gritó con todas sus fuerzas: ―¡Lázaro, sal fuera!” (Juan 11:41-43 NVI).
¿Cómo resucitas lo perdido, aquello que consideraste muerto? Debes aprender a depender solamente de Dios.
Jesús llegó a la tumba, levantó los ojos a los cielos y dijo: “Padre, gracias porque me has oído, porque en este proyecto de resucitar a Lázaro, yo no necesito de la gente, te necesito a tí, sé que lo que yo te pedí tú lo escuchaste, tu eres mi fuente, yo no trabajo para Lázaro, no trabajo para María, ni para Marta, trabajo para ti y a ti voy a escuchar, a creer y a esperar.
Marta le dijo, -¡Señor, no corras la piedra, hace cuatro días que está muerto!-, pero yo creo que Jesús decía -¡Marta tú me hablas de días, yo te hablo de lo sobrenatural!, ¡Me hablas de tiempo, yo hablo de promesas!, ¡Me hablas de que hueles muerte, pero yo huelo vida!, ¡Yo hablo de lo que mi Padre celestial me dijo que va hacer, que Lázaro resucitará y ustedes verán su Gloria como nunca!-.
Es hora de hacer resucitar lo muerto en ti, es hora de ignorar a los críticos. No se te pasó la oportunidad, no se te pasó el tren, sí vas a poder lograrlo, no estás demasiado viejo, eres un hombre o una mujer de fe, camina por fe, y habla por fe, porque tu fuente es el Señor Todopoderoso.
Jesús se paró junto a la tumba y gritó: “¡Lázaro, ven fuera!”. Ahora es tu momento de gritar en fe, de sacar de adentro de tu espíritu todo lo que Dios te ha dicho, de hacer una oración con gemidos para que la crisis retroceda, y a quien te provoca se aparte.
No tienes que orar entre dientes; tienes que gritar, porque el diablo tiene que escuchar tu oración. Declara con fe y autoridad, prohíbele que se acerque, que no se atreva a tocarte a tí o a tu familia. El que está muerto tiene que despertar, el trabajo que estás necesitando tiene que escuchar, la enfermedad que estás pasando tiene que escuchar, tiene que obedecer a tu palabra, a tu grito; Lázaro escuchó el grito de Jesús: ¡Lázaro…, ven fuera!”.
Tienes que pararte delante de lo que está muerto, de lo que está perdido; enójate, saca la fe, suelta lo que Dios te prometió y suelta las promesas de Dios en tu vida. Hay olor a muerte, pero tu olerás vida y verás la Gloria de Dios.
Oración:
Padre, en el nombre de Jesús, creo en fe que todo lo que ha muerto en mí, resucita. Hoy tomo autoridad para hablarle a lo que ya no tenía solución y declarar vida a mi familia, mi matrimonio, mi salud, mis sueños, mi negocio, mi trabajo, mis relaciones, etc. Le ordeno al diablo que retroceda y declaro vida en el nombre de Jesús, amén.
Tiempo para reflexionar:
¿Qué necesitas resucitar en tu vida?
¿Qué pensabas que ya no tenía solución?
¿Crees que con fe y tomando autoridad puedes ordenar vida a lo muerto?