Celebrando el Servicio en la Casa del Señor

“No hay mayor placer que servir a nuestro Dios.” Salmo 23.
Servir en la casa del Señor es un verdadero privilegio y una fuente de alegría inmensurable. Cada día, al compartir nuestro tiempo y amor con otros, no solo estamos cumpliendo con un deber, sino que estamos viviendo nuestra vocación. Permítanme compartir con ustedes por qué es tan gratificante servir en nuestra comunidad:

  1. Construyendo relaciones: Al servir, creamos vínculos profundos y significativos. Los abrazos, las oraciones compartidas y los momentos de risa con los niños nos recuerdan que estamos construyendo una familia en la fe.
  2. Viendo el amor de Dios en acción: Cada domingo, cuando veo el lobby lleno de voluntarios dispuestos y llenos del amor de Dios, me doy cuenta del poder transformador de ese amor. Es un testimonio vivo de cómo el servicio desinteresado puede cambiar corazones.
  3. Testigos de milagros: Cada semana somos testigos de milagros y sanidades. Ver la mano de Dios moverse entre nosotros, respondiendo oraciones y llenando vidas con su Espíritu Santo, refuerza nuestra fe y nuestro compromiso de servir.
  4. Apoyando el crecimiento espiritual: A través de las clases para líderes, el cuidado pastoral y los programas para niños e intercesores, contribuimos al crecimiento espiritual de nuestra comunidad. Cada persona que sirve en estos roles es crucial para nuestra misión de expandir el reino de Dios.

“El Señor es mi pastor, nada me faltará.” Salmo 23.
Gracias a cada uno de ustedes, los cientos de voluntarios que hacen posible nuestra comunidad de fe. Que el Señor les bendiga abundantemente y les provea en todas sus necesidades, como promete en el Salmo 23.
Tiempo para meditar:

  1. ¿De qué manera puedo intensificar mi servicio en la comunidad este mes?
  2. ¿Cómo puedo ayudar a asegurar que todos los que vienen a nuestra iglesia se sientan bienvenidos y amados?
  3. ¿Qué nuevos roles o responsabilidades podría considerar asumir para apoyar nuestra misión?