“Y no vivan ya como vive todo el mundo. Al contrario, cambien de manera de ser y de pensar. Así podrán saber qué es lo que Dios quiere, es decir, todo lo que es bueno, agradable y perfecto” Romanos 12:2 (TLA).
Nosotras las mujeres acostumbramos a anidar los pensamientos. Yo conozco mujeres que todavía lloran al novio de cuando tenían 13 años, se acuerdan de todas sus historias de amores del pasado. Ya tienen 40 ó 50 años y todavía tienen la esperanza que van a volver a su tierra y encontrar a su príncipe azul y el hombre hasta muerto está y ellas siguen enamoradas del pasado.
Cambia tu mentalidad, porque nuestros pensamientos pueden ser una autopista de Dios o pueden ser una autopista del diablo que te puedan hacer actuar con resentimiento, rabia, enojo, pleito o con una actitud demandante todo el tiempo.
A veces estamos llenas de pensamientos negativos: ¡estoy gorda! ¡Me siento como vaca!
¡Nada me queda! Pero yo te digo: ¡No te enojes! Si no quieres hacer nada para bajar de peso, hay tallas suficiente mente grandes para que disfrutes la vida, ¡no te amargues por eso! Si tu esposo te ama así, ¿qué importa? Ahora si quieres ser talla 90, 60, 90, esfuérzate y no critiques a las que van al gimnasio, ¿qué te importa a ti si van o porque van? Deja que se relajen como quieran y comienza tú por hacer los cambios que necesites hacer.
Cambiemos nuestra mente, refresquémosla con la Palabra de Dios y no con la información que las novelas, la televisión o las redes sociales nos ofrecen. Seamos mujeres sabias, que sabemos dejar el pasado atrás y que tomamos lo que Dios nos ofrece para el presente y para nuestro futuro. Dejemos de enfrascarnos en pensamientos negativos, de no se puede, de no sirvo, estoy fea o no sirvo para nada. Somos hijas de un Rey que nos ha dotado de dones y de belleza no solo externa sino interna.
¿Qué pensamientos de tu pasado has anidado en tu mente?
¿Esos pensamientos te edifican o te perjudican?
¿A cuáles pensamientos necesitas renunciar para que puedas avanzar en tu vida?
Oración:
Señor Jesús ayúdame a cambiar mi manera negativa de pensar, hoy renuncio a todo pensamiento que me ata al pasado, o que no me deja avanzar en mi presente, renuncio a los pensamientos de falta de fe, de miseria, de fracaso y de imposibilidad. Recibo tu
Palabra, recibo tus pensamientos que me inyectan fe y esperanza. Amén.