Y su llamado eterno

Y Dios los bendijo con estas palabras: «¡Sean fructíferos y multiplíquense; llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar y a las aves del cielo, y a todos los animales que se arrastran por el suelo!».
Génesis 1:28 (NVI)

Como pastora, al meditar en este pasaje puedo ver el gran sueño de Dios para los hombres. Antes de cualquier caída, fracaso o herida, Dios ya había hablado bendición, propósito y autoridad sobre ellos. El diseño original del Padre fue bueno, completo y lleno de dignidad. Los hombres no fueron creados para vivir apagados, sin dirección o sin pasión, sino para caminar con identidad, fuerza y visión, sabiendo que fueron pensados, soñados y enviados por Dios a influir en la tierra.

  • Dios creó a los hombres para ser fructíferos
    La fructificación no se limita a lo material; habla de una vida que produce fruto en carácter, familia, trabajo y propósito. Dios diseñó al hombre para dar resultado y dejar huella dondequiera que esté.
  • La multiplicación nace del soplo de Dios
    Dios sopló vida y capacidad para multiplicarse. Esto incluye ideas, sueños, liderazgo y legado. Cuando el hombre se conecta con Dios, lo que toca tiene el potencial de crecer y reproducirse.
  • La autoridad fue entregada como parte de la bendición
    Dios dio autoridad para influir, trabajar y gobernar con responsabilidad. El hombre fue llamado a ejercer dominio con sabiduría, justicia y obediencia, reflejando el carácter de Dios en la tierra.
  • El diseño original no ha sido cancelado
    Aunque la imagen del hombre ha sido deteriorada por el pecado, el dolor y las circunstancias, Dios no ha cambiado Su opinión. Él sigue creyendo, restaurando y levantando a los hombres con ojos de amor y compasión.
  • La restauración del hombre bendice al hogar y a la sociedad
    Hoy más que nunca necesitamos hombres sanos, afirmados en su identidad, con estima restaurada y sueños vivos. Cuando un hombre se levanta en Dios, su familia, su casa y su entorno son fortalecidos.

Conclusión
La bendición de Dios para los hombres sigue vigente. No importa cuántos sueños hayan sido abandonados o cuántas heridas hayan marcado el camino, Dios sigue llamando, sanando y restaurando. Él soñó primero con cada hombre y hoy los invita a levantarse, recuperar su identidad y caminar en la plenitud del diseño original.

Y Dios los bendijo con estas palabras: «¡Sean fructíferos y multiplíquense; llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar y a las aves del cielo, y a todos los animales que se arrastran por el suelo!».
Génesis 1:28 (NVI)

Tiempo para meditar:

  1. ¿Estoy viviendo conforme a la identidad y la bendición que Dios declaró sobre mi vida?
  2. ¿Qué sueños o áreas necesito rendir a Dios para que Él los restaure?
  3. ¿Cómo puedo ejercer la autoridad y la influencia que Dios me dio de una manera sana y conforme a Su corazón?