Dos grandes de la historia: Zacarías y Elisabet
¡La importancia de creerle a Dios!

“Porque no creíste en mis palabras, las cuales se cumplirán a su debido tiempo.”
Lucas 1:20 (NVI)

Como pastora, al meditar en la vida de Zacarías y Elisabet, me conmueve ver cómo Dios despliega Su poder cuando aprendemos a escuchar Su voz y a confiar en Sus promesas, aunque parezcan imposibles. Ellos—dos ancianos de linaje sacerdotal—vivían con integridad y temor de Dios, pero su incredulidad frente al anuncio de Gabriel los llevó a callar hasta que la promesa se cumplió. Hoy deseo animarte a que no permitas que el miedo o la duda te roben la bendición que Dios tiene reservada para ti.

  1. Reconocer la voz de Dios
    Zacarías estaba en el altar, realizando su ministerio, cuando Gabriel apareció a su lado. Del mismo modo, debemos estar atentos en oración y en la Palabra para discernir cuándo el Señor nos habla, y distinguir Su voz de cualquier otra.
  2. Creer en Sus promesas
    El ángel declaró con claridad que Elisabet concebiría un hijo: una promesa sobrenatural para dos ancianos. Nuestra fe se fortalece cuando aprendemos a tomar cada palabra de Dios como verdad infalible, aun cuando la circunstancia nos diga lo contrario.
  3. Obedecer sin titubear
    Al quedar mudo, Zacarías no pudo protestar; sin embargo, aquel “silencio forzado” le enseñó a aferrarse a la obediencia. Cuando Dios nos instruye, responder con un “he aquí” abre la puerta a Su gloria más allá de nuestra comprensión.
  4. Mantener la esperanza en lo imposible
    Para Zacarías y Elisabet, concebir a su edad era humanamente inaudito. Sin embargo, caminar en expectativa activa el poder divino. Una fe que no se rinde ante lo natural moviliza milagros que trascienden generaciones.
  5. Celebrar la fidelidad cumplida
    Al nacer Juan, muros de incredulidad cayeron y Zacarías recuperó su voz para alabar. Nuestra tarea es recordar y proclamar públicamente cada promesa cumplida, porque ello fortalece a otros y honra el nombre de Dios.

“Porque no creíste en mis palabras, las cuales se cumplirán a su debido tiempo.”
Lucas 1:20 (NVI)

Tiempo para meditar:

  1. ¿En qué área de tu vida necesitas agudizar tu capacidad de escuchar la voz de Dios?
  2. ¿Qué promesa bíblica o personal de Dios debes tomar hoy por fe, aunque las circunstancias parezcan imposibles?
  3. ¿Cómo planeas celebrar públicamente la fidelidad de Dios cuando esa promesa se cumpla en tu vida?