Para esto me llamó Dios
“Quien nos salvó y nos llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino por su propio propósito y gracia.”
2 Timoteo 1:9 (NVI)
Como pastora, confirmo cada día que mi vocación no surgió por casualidad, sino que Dios me apartó para este ministerio: influir, aconsejar y guiar a centenas de familias hacia su propósito en Cristo. He corrido esta carrera durante más de tres décadas, enfrentando lágrimas y alegrías, confiando en que Su gracia siempre me capacita para cada mensaje y desafío.
- Reconocer el propósito divino
Aceptar que Dios nos llama con un propósito santo nos libera de inseguridades. No dependemos de nuestro mérito sino de Su gracia, lo cual nos motiva a vivir con humildad y gratitud. - Entregar nuestros dones al servicio
Cada talento —enseñar, consolar, cantar o pastorear— es un regalo para edificar el cuerpo de Cristo. Cuando lo ofrecemos de corazón, el Señor multiplica nuestro esfuerzo y bendice a quienes alcanzamos. - Confiar en la fidelidad de Dios
En lo bueno y en lo difícil, Su fidelidad permanece. Al mirar atrás, vemos que nunca faltó Su provisión ni Su dirección en llamadas, viajes y encuentros que transformaron vidas. - Perseverar en la carrera
Correr “con paciencia la carrera” exige disciplina de oración, estudio de la Palabra y cuidado espiritual. Aunque el camino sea largo, mantener la mirada en Jesús renueva nuestras fuerzas. - Celebrar las vidas transformadas
Cada testimonio de fe renovada y cada familia restaurada es fruto de Su llamado. Al dar gracias por estas victorias, renovamos nuestro compromiso de seguir adelante.
“Quien nos salvó y nos llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino por su propio propósito y gracia.”
2 Timoteo 1:9 (NVI)
Tiempo para meditar:
- ¿Cómo puedes recordar y afirmar hoy tu llamado divino para renovar tu motivación?
- ¿Qué dones necesitas ofrecer con más generosidad al servicio de tu familia y tu congregación?
- ¿De qué forma celebrarás los frutos que Dios ha dado a través de tu ministerio y agradecerás su fidelidad?