Renovando Nuestro Pacto De Bendición En Familia y Servicio a Dios

Todos los demás —sacerdotes, levitas, porteros, cantores, servidores del templo, todos los que se habían separado de los pueblos de aquella tierra para cumplir con la ley de Dios, más sus mujeres, hijos e hijas, y todos los que tenían uso de razón— se unieron a sus parientes que ocupaban cargos importantes y se comprometieron, bajo juramento, a vivir de acuerdo con la ley que Dios les había dado por medio de su servidor Moisés, y a obedecer todos los mandamientos, normas y estatutos de nuestro Señor.
Nehemías 10:28 (NVI)

Como pastora de esta congregación, me conmueve ver cómo Dios renueva nuestros corazones cuando decidimos, en unidad familiar, volver al compromiso original que Él estableció. Al igual que aquel pueblo en tiempos de Nehemías, estamos llamados a reconstruir no solo muros físicos, sino el altar de nuestras vidas y hogares, asegurando que cada acción y decisión refleje la ley y el amor de nuestro Señor.

  1. Compromiso firme con la Palabra
    Nos comprometemos a estudiar y aplicar la Escritura como familia, dejando que cada mandamiento, norma y estatuto guíe nuestro andar diario. Este pacto fortalece nuestro caminar y evita que nos desvíes hacia prácticas ajenas al propósito divino.
  2. Pureza en el matrimonio
    Al no casar a nuestras hijas con los habitantes de la tierra (y viceversa), preservamos la santidad del hogar. Este principio nos recuerda que un matrimonio centrado en Dios es la base de un legado espiritual duradero para nuestros hijos.
  3. Observancia del reposo y la obra de Dios
    Al abstenernos de comprar en sábado o días de fiesta, protegemos el valor del descanso y la adoración. Reservar tiempo para congregarnos y servir juntos refuerza el vínculo con el Señor y entre nosotros como familia.
  4. Generosidad y mayordomía
    Contribuir anualmente con nuestra ofrenda al templo es un acto de reconocimiento de que todo proviene de Él. Al dar con alegría y constancia, expresamos gratitud y proveemos para el ministerio que edifica a Su pueblo.
  5. Presentar lo primero a Dios
    Ofrecer las primicias del campo, los primogénitos y las primeras crías simboliza nuestra confianza en Su provisión. Al dar lo primero, afirmamos que Dios ocupa el lugar principal en nuestro hogar y en nuestro corazón.

Todos los demás —sacerdotes, levitas, porteros, cantores, servidores del templo, todos los que se habían separado de los pueblos de aquella tierra para cumplir con la ley de Dios, más sus mujeres, hijos e hijas, y todos los que tenían uso de razón— se unieron a sus parientes que ocupaban cargos importantes y se comprometieron, bajo juramento, a vivir de acuerdo con la ley que Dios les había dado por medio de su servidor Moisés, y a obedecer todos los mandamientos, normas y estatutos de nuestro Señor.
Nehemías 10:28 (NVI)

Tiempo para meditar:

  1. ¿Qué compromisos concretos necesita renovar tu familia para vivir según la Palabra de Dios?
  2. ¿Cómo pueden preservar la pureza y santidad de su hogar en las decisiones diarias?
  3. ¿Qué pasos pueden dar cada miembro para poner a Dios primero en sus ofrendas y prioridades?