REFLEXIONES DE LA VIDA
Esta palabra del profeta me sacude y me pone a reflexionar mucho sobre los años que me quedan de vida, y me pregunto: ¿He sido otra víctima de ellos? ¿Me habrán atrapado a mí también? ¿He sido arrogante con los demás? ¿He sido orgullosa? ¿He sido altanera?
Todo esto debemos de estudiar con cuidado mientras tengamos vida, para no arruinar nuestra relación con la familia, con los amigos, en el ambiente laboral, o en nuestro llamado o asignación.
Porque es una realidad que a los seres humanos nos cuesta aceptar que a veces somos todo esto, y casi siempre lo vemos en otros, pero nunca en nosotros mismos.
Mire lo que escribió en ese tiempo el Profeta Isaías a ese pueblo, el cual, todavía aplica aún más hoy en día para nosotros, por los tiempos tan difíciles que estamos viviendo, donde casi siempre lo que buscamos es nuestro propio beneficio “Si me beneficia a mí…. lo hago, lo doy, voy, lo comparto”.
“Un día vendrá el Señor Todopoderoso contra todos los orgullosos y arrogantes, contra todos los altaneros, para humillarlos”. Isaías 2:12 NVI
Lo que yo espero, lo que oro, lo que trato y por lo que me esfuerzo; es que, en ese día cuando mi Señor venga, que ese juicio no sea para mí, ni para mi hogar. Sino que más bien, como el profeta Juan, no sea avergonzado, sino felicitado por mi Señor; por mi forma de actuar y tratar a otros en mi estadía en la tierra.
•En vez del orgullo, humildad.
•En vez de la arrogancia, sencillez.
•En vez de la altanería, rendición.
Hagámonos nuestro examen personal y si hay algo de esto, tratemos de dar pequeños pasitos hacia un cambio. ¿Por qué?
Porque se sufre mucho, se arruinan relaciones, amargamos la vida de otros, acortamos nuestro tiempo de vida, nos perdemos de disfrutar el matrimonio, los amigos, los hijos, las buenas amistades, momentos especiales, etc. pero, lo que es peor y me preocupa más, es la palabra de juicio que aquí menciona el profeta Isaías, de que un día vendrá el Todopoderoso a humillar a estos.
Oración:
¡Señor ayúdanos! Que esos malos comportamientos no nos atrapen, renunciamos a cadenas de maldiciones generacionales que nos podrían venir persiguiendo, no solo a nosotros, sino a nuestros hijos; y es que esto provoca la destrucción de nuestras vidas y las de los demás.
“Un día vendrá el Señor Todopoderoso contra todos los orgullosos y arrogantes, contra todos los altaneros, para humillarlos”. Isaías 2:12 NVI
Tiempo para meditar:
¿Crees que has sido altanero con los demás o humilde?
¿Ayudas a los demás de corazón o solo si tienes un beneficio a cambio?
¿Por qué crees que es necesario hacerse un autoexamen acerca de este tema?