¡CUIDADO, NO CAIGAS EN LA TRAMPA!

“Yo, el Señor, castigaré a Semaías de Nejelán y a su descendencia, porque ha incitado al pueblo a rebelarse contra mí. Ninguno de su familia vivirá para contar el bien que le haré a mi pueblo”», afirma el Señor.”Jeremías 29:32 NVI

Desde el inicio de la creación Dios preparó un huerto, lo hizo todo perfecto, luego hizo al hombre y a la mujer para que lo habitaran sin que tuvieran que preocuparse de nada. Pero, el ser humano toma todo lo que Dios les da, pero no recibenal dador, que es Dios mismo, ¡A Él lo rechazan!
¡Lo único que tenían que hacer Adán y Eva era hablar con Dios todos los días y reconocer que era el lugar de su presencia! Dios aparecería todos los días a hablar con Adán y Él cuidaría de ellos.
Este pasaje de Jeremías nos muestra el enojo de Dios cuando la gente se rebela, se aleja y dejan a Dios de lado, y lo que es peor, rechazan al profeta que Dios mismo les envió.

Pero, yo renuncio a eso, quiero la bendición para mis hijos, y me comprometo en transmitirles tu mensaje de santidad, de fe, de amor, de temor,y de honra a tu palabra, para dejar un legado de bendición a mis generaciones.

Estos gobernantes y líderes rechazaron la voz de Dios a través del profeta Jeremías, la palabra que les dio la ignoraron, se burlaron y no la creyeron, y por esa razón no recibieron la bendición. Al contrario, mire la maldición que les cayó por no obedecer y por provocar e incitar a otros a revelarse ante el mensaje Dios.

Ninguno de su familia vivirá para contar el bien que le haré a mi pueblo”», afirma el Señor.” Jeremías 29:32 NVI

¡Estos morirían jóvenes y ni descendientes quedarían por haber provocado que la gente se revelara contra el mensaje de Dios!¡Y la firma es de Dios! No verían como Dios bendeciría a su pueblo. ¡Esto fue una maldición! Es muy triste y doloroso ver como toda esta gente desapareció por no oír la dirección de Dios y por no creer.

Oración:
Padre celestial, oro por mis generaciones, que mis hijas de las cuales yo soy responsable de transferirles tu palabra y tu verdad sepan valorar tu presencia, que sepan que tú eres el único Dios verdadero.Oro para que mantengan su fe, que no haya rebelión en ellas, que con quien decidan casarse también sean hombres temerosos de Dios y sacerdotes del hogar y que instruyan a sus hijos en el temor a Dios.
¡Que de tu boca solo sea declarada palabra de complacencia, de amor, de gracia, favor y bendición para mis generaciones Señor! Oro para que ellos te complazcan con su vida.
No permitas que como padres les provoquemos a rebelión, sino que los conectemos contigo, que es en donde siempre estará su seguridad;para que esta siguiente preciosa promesa de parte tuya a través del profeta Jeremías se cumpla en mis generaciones:

Construyan casas y habítenlas; planten huertos y coman de su fruto. Cásense, y tengan hijos e hijas; y casen a sus hijos e hijas, para que a su vez ellos les den nietos. Multiplíquense allá, y no disminuyan. Además, busquen el bienestar de la ciudad adonde los he deportado, y pidan al Señor por ella, porque el bienestar de ustedes depende del bienestar de la ciudad».”Jeremías 29:5-7 NVI

Tiempo para meditar:
¿Has ignorado la Palabra de Dios o lo has rechazado a Él?
¿Qué les estás enseñando a tus hijos? ¿Qué ejemplo les estás dando?
¿Qué tienes que comenzar a hacer para que tú y tus generaciones reciban la bendición de Dios?