¡ALLÍ LLEGA ÉL!
Estoy segura de que nosotros nos hacemos nuestras historias de cómo piensa Dios de nosotros cuando nos sentimos pésimo o cuando no tenemos deseos de nada.
Lo creo por las historias bíblicas de hombres y mujeres que se sintieron mal y quisieron correr y abandonar todo, y Dios fue a buscarlos hasta donde se encontraban encuevados, solos, deprimidos y lejos de todo.
¡Allí llega Él!
Dios llega a darnos fuerzas, ánimo, consuelo; y donde quiera que corramos Él llega a recordarnos lo valiosos e importantes que somos para Él en esta tierra; porque en esos momentos es cuando se nos olvida, en lo duro de la vida es cuando abandonamos lo más precioso que tenemos.
El rey David
Dios no llega a regañarnos, no llega a señalarnos ni a destronarnos, Él llega a nuestro auxilio, llega a afirmarnos, a levantarnos, a darnos fuerzas y llevarnos de regreso de donde corrimos por miedo, cansancio o depresión. ¡Llega con una gran carretada de amor, cuidados y afirmación! ¡Porque Él cree en nosotros!
El profeta Elías
¡Dios no nos acusa, no nos quita su bendición, no deja de creer en nosotros, no se desanima con nosotros y no pierde la fe en sus hijos!
¡Así que si estabas desanimado porque quizás no hiciste algo o porque abandonaste algo, o a alguien y crees que Dios nuestro Padre ya te desterró!¡Pues fíjate que no! Él sigue creyendo en ti, te ama como nadie te ha amado, te afirma y te cuida como ese padre amoroso en los momentos difíciles cuando su niño se cae o tropieza y te dice: “¡Te estoy esperando hijo!”.
¡Recíbelo, créelo, tómalo, levántate, vuelve, hazlo!
¡Dios está aquí, cerca de ti, para ti, contigo, y a tu lado!
Tiempo para meditar:
- ¿Te has sentido en algún momento como Elías o el rey David?
- ¿Sabías que eres valioso para Dios y que te ama incondicionalmente?
- ¿Estás necesitando el consuelo, las fuerzas o el ánimo de parte de Dios?