MOLDEADO POR EL ALFARERO
Señor, en verdad tú eres nuestro alfarero y nosotros el barro. Haznos cómo te plazca hacernos, fórmanos a tu manera, haz de nosotros la vasija que quieras para bendición de tu pueblo.
Si hemos dañado y arruinado nuestra vasija, rómpenos y haznos de nuevo, repárala y renuévala, ¡la rendimos a ti!
Así como el padre sabe cómo dirigir, corregir, e instruir a su hijo, ¡Continúa trabajando en nosotros Padre! Tú nos formaste y sabes en dónde necesitamos ser renovados y transformados.
Nos entregamos a ti, háblanos, guíanos, y minístranos.
¡Quítanos lo feo, lo rocoso, lo sucio, y lo negativo! ¡Haznos piezas preciosas y útiles, santificadas como vasos de honra para ser usados sin medida con tu poder!
Tiempo para meditar:
- ¿En qué área necesita trabajar Dios en ti?
- ¿Le das permiso al alfarero de que te haga a su manera?
- ¿Qué crees que es lo rocoso en tu vida que necesita ser reparado?