MIRA HACIA ARRIBA MÁS SEGUIDO
Un día de estos estuvimos preparándonos como iglesia para la nueva temporada que se avecina, estuvimos con el equipo pastoral estudiando nuestro libro del mes, y estábamos tan enfocados. Fueron jornadas largas, algunas incómodas, otras llenas de sanidad, de libertad, otras con muchas lágrimas, otras de perdón, otras con sentimientos encontrados, otras donde trajimos al presente nuestra niñez, etc.
Pero el punto es, que al terminar desde las 9 de la mañana hasta cerca de las 10 de la noche, sin recesos, sólo un corto tiempo para comer porque queríamos avanzar. Y cuando yo caminaba entrando y saliendo del comedor, comencé a interceder declarando la sanidad de mi corazón con una oración poderosa de liberación de nuestro apóstol, entraba y salía declarando que nuestras generaciones serán libres de amargura, libres de enfermedades del alma ¡y muchísimo más!
Allí podía ver El Monte de Oración bañado de ángeles y podía sentir fuertemente la presencia de Dios y las estrellas brillaban tan fuerte que parecía que las podía alcanzar, y me recordó esto el Espíritu de Dios en mi corazón: (Léalo conmigo)
Y entonces me dije, debo de ver hacia arriba más seguido para contar mis bendiciones, para mí y para mis generaciones.
Nuestra mirada está muy pegada al suelo, a lo que nos rodea, en la gente, en el ministerio, en cosas cotidianas, en el trabajo, en la familia. Pero debemos levantar la mirada, porque allí sigue estando nuestra esperanza, allí se no son recordadas las bellas promesas de Dios para nosotros; para no olvidarnos que Dios nuestro Señor es fiel al igual que lo fue con su profeta, ese gran hombre de fe, padre de multitudes, el padre Abraham.
Es arriba donde están los tesoros de Dios, es arriba donde encontramos que no está perdido nada de lo que Dios nos ha prometido.
Entonces, ¡Estoy convencida de que al igual que a Abraham se le cumplió cada promesa! También para nosotros es esa promesa en este tiempo, y el apóstol Pablo lo confirma de nuevo con este versículo de la Biblia:
Levantemos más la mirada hacia arriba para recordarnos qué hay Promesas que están por venir, ¡Promesas de Dios que están por cumplirse! ¡Oro por ello!
Tiempo para meditar:
- ¿En dónde tienes la mirada?
- ¿Qué Promesa de Dios estás esperando?
- ¿Necesitas tener la mirada hacia arriba más seguido?