¿Y TÚ QUIÉN ERES?
Aquí encontramos esta historia tan fascinante de dos personas maravillosas que cualquier persona querría tener cerca, Abraham y Sara. Ellos le creyeron a Dios, decidieron seguir Su dirección, decidieron soltar su tierra y a su familia para cumplir el propósito de Dios en sus vidas, ¡No en vano fue llamado Abraham “padre de multitudes y padre de la fe”, y Sara “madre de multitudes”!
También demos crédito a Sara, porque Dios también a ella la premió, se le revelaba y hablaba con ella, (algo que no se veía mucho en ese tiempo).
¡Su historia es impresionante! Ella estuvo al lado de su esposo sin discutir, yendo y viniendo, viviendo en carpas con él; y estoy segura, de que si Dios no les hubiera dado a su Isaac, igual seguiríamos deleitándonos con esta historia, porque ellos amaban a Dios más que todas las cosas, aun sobre ese hijo que soñaban, ¡Dios era primero en sus vidas! ¡Se lo demostraron! Porque por 100 años el hijo no llegaba.
Sara también creía que en el llamado de su esposo ella tenía parte, y sacrificó bastante para mostrar a Dios y a su esposo su amor, su fe y su fidelidad.
Para los que nos mantenemos firmes en la fe y haciendo lo que es justo en nuestro propósito, al igual que Abraham y Sara, las recompensas son grandes en la tierra, ¡y más en el cielo!
Preguntas para ti hasta este día de tu vida:
•¿Eres famoso delante de Dios?
•¿Eres conocido en el cielo?
•¿Eres bendecido en la tierra?
•¿Tus enemigos han visto como Dios te afirma?
•¿Estás bendiciendo a alguien?
•¿Has puesto prioridades en el cielo cuando se trata de dar para el bien de otros?
Si es así, ¡mira otra vez las recompensas! ¡Créelas, son para nosotros también, porque Dios es fiel!
Tiempo para meditar:
- ¿Cómo te llamarán a ti si Dios hiciera famoso tu nombre? ¿por qué?
- ¿Has puesto a Dios primero como Abraham y Sara?
- ¿Hay familias que están siendo bendecidas a través de tu vida?
- ¿Has decidido cumplir el propósito de Dios y seguir sus direcciones?