LA VIDA ES CORTA
Una verdad de la que debemos estar conscientes hoy:
Así como un día nacimos, también un día morimos, y ese día nadie lo sabe, sólo Dios porque Él da la vida y Él la quita, esto es para sus santos, porque mucha gente también muere antes de tiempo, pero no estaba en el plan de Dios, la muerte les llegó por su maldad, por su pecado, porque el diablo tenía acceso a algo, por alguna puerta abierta, por alguna maldición generacional, etc.
Y la muerte para muchos que ya no están ha sido un misterio, porque nosotros no lo sabemos todo, no es todo lo que pensamos, no es todo lo que nos figuramos; quizás nos llevaremos sorpresas ese día en el cielo.
Pero lo que sí es verdad y debemos de estar conscientes es de que no somos eternos y que cuando llegue ese día nada nos llevaremos con nosotros, ¡nada! oigan bien ¡nada!
El consejo sabio del rey Salomón:
Él nos alerta con esto al final para ayudarnos a no matarnos trabajando y querer acumular dinero y riquezas y descuidar otras cosas que son eternas y que son un tesoro aquí en la tierra, cómo dar más para enriquecer su reino, dar más a nuestra familia, con tiempo de calidad, amor, que estemos allí cuando nuestros hijos o cónyuge lo necesiten y cultivar más nuestras relaciones.
¡La vida es corta!
No nos encaprichemos guardando enojo, y molestias contra nuestros hermanos, arreglemos lo que tenemos que arreglar con los demás, pero no pongamos esa pesada carga sobre nuestros hombros ni sobre los hombros de los demás que no tienen culpa, cuidémonos de guardar resentimiento porque esto enferma, trae molestias y al final termina matándonos.
Mejor arreglémonos con Dios, arreglémonos con la pareja en el matrimonio pues ellos no tienen la culpa de nuestra amargura y de nuestra falta de carácter. Arreglémonos con nuestros hermanos, aquellos con los cuales hemos puesto una gran pared intermedia por orgullosos, ya que por herimos fácilmente nos estamos perdiendo el tener esos buenos amigos que nos aman aun con nuestras imperfecciones.
Puede sorprendernos nuestro Señor en cualquier momento y que pena que nos sorprenda ofendidos y apartados de todo lo que sabemos que es correcto, bueno, y justo, eso que sabemos que necesitamos hacer.
Si odias, sana
Si estás ofendido, sana
Si estás herido, sana
Todo es cuestión de reconocer nuestros errores ¿Por qué no te gusta que nadie te diga nada? ¡Es mejor que sanes! porque estamos en un mundo donde es con gente con la que tratamos a diario, así que, es mejor que nos decidamos a hacer las paces con los demás:
Con Dios
Con tu pareja
Con tu familia en la fe
¡Nos conviene hacerlo, de otra manera, moriremos igual, pero que no nos muramos enfermos del corazón!
Tiempo para meditar:
- ¿Qué relaciones tienes que arreglar?
- ¿Si Dios te llamara hoy ya estás en paz con todos?
- ¿A quién tienes que perdonar y a quién tienes que pedirle perdón?