EL DUELO EN LA CIUDAD
Así está la nación entera. La gente ya no puede ir con libertad a comer algún lugar, ni salir con libertad a cualquier lugar. Nuestros hijos ya no pueden ir a las universidades o colegios a estudiar.
La ciudad ha estado desolada, infectada, afectada, cerrada. Caminar por Las Vegas boulevard al principio de la pandemia era muy triste cuando los casinos cerraron en su totalidad. Ha habido muchas muertes, desolación, tristeza, desesperación, ansiedad, pérdidas de trabajo, de familiares, y muchos han sido víctima del virus.
Pero nosotros no nos rendiremos, nos mantendremos alertas, y guerreando por nuestros hermanos y compañeros para que Dios tenga misericordia de nosotros y haya de nuevo paz, Estaremos aquí para consolar a los dolientes, para que las personas no se sientan solas y que puedan contar al menos con una oración en sus momentos de dolor, de pérdidas y de crisis.
Mi consejo: Oremos los unos por los otros, y mientras el Señor no viene por nosotros, que nos encuentre haciendo el bien y sirviendo a su pueblo.
Porque la verdad, después de todo lo que vemos a diario, no hay duda de que la venida de nuestro Señor está cerca.
• Estemos vigilantes y alertas.
• Hagamos el bien.
• Santifiquémonos.
• No nos alejemos de Dios.
• No nos apartemos de nuestros hermanos.
• Edifiquémonos con su Palabra.
¡Nos necesitamos los unos con los otros hoy más que nunca!
Tiempo para meditar:
- ¿De qué manera has estado haciendo el bien en este tiempo?
- ¿Qué pudieras hacer por alguien que conozcas que ha tenido una pérdida?
- ¿Te has mantenido alerta y cerca de Dios en este tiempo?