¡TODOS HEMOS SIDO PREMIADOS POR DIOS!

Dios, en su gracia, nos ha dado dones diferentes para hacer bien determinadas cosas. Por lo tanto, si Dios te dio la capacidad de profetizar, habla con toda la fe que Dios te haya concedido. Si tu don es servir a otros, sírvelos bien. Si eres maestro, enseña bien. Si tu don consiste en animar a otros, anímalos. Si tu don es dar, hazlo con generosidad. Si Dios te ha dado la capacidad de liderar, toma la responsabilidad en serio. Y si tienes el don de mostrar bondad a otros, hazlo con gusto. (Romanos 12:6-8 NTV)

¡Todos hemos sido premiados por Dios con habilidades!
La pregunta es:
¿Cuál es tu mejor y mayor habilidad?

Porque el mundo necesita lo que cada uno de nosotros tenemos.

Algunos en la bondad, en la misericordia, en el dar, en el servicio, en el cuidado, en las visitas a los hospitales, en dar a otros, en dar su dinero para buenas causas que enriquecen el reino, etc.

Otros lo han rendido todo, su tiempo, dinero, fuerzas, familia, para poder transformar vidas y no tienen agendas propias, todo su deseo es ver vidas restauradas, cambiadas, salvas, y que tengan mejor estado de salud.

Estas personas que desean esto, están muertas al yo, a la vanidad, a los deseos de esta vida porque su único interés es servir, dar, verterse en otros, y no se quedan con nada para sí.

¡Y en alguna de estas categorías te encuentras tú! ¿A qué te llamó Dios? ¿Cuál es ese tesoro que te ha dado Dios? ¿Lo estás usando? ¿Estás dando? ¿Estás viviendo para bendición de otros?
Porque es lo único que tenemos y podemos hacer para Dios.

¿Te digo una verdad?

•Nada es nuestro
•Nada nos llevamos
•No somos eternos en la tierra

Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me dieron alojamiento; necesité ropa, y me vistieron; estuve enfermo, y me atendieron; estuve en la cárcel, y me visitaron”.  (Mateo 25:35)

Con este pasaje y estas palabras de Jesús queda claro para que nos premió con los dones que tenemos, y podemos hacer su voluntad en lo que Dios nos premió con dones y habilidades basado en este pasaje. Así que ¡Ejecuta lo que te hablé!

Tiempo para meditar:

  • ¿Cuáles son los dones que Dios te ha dado?
  • ¿Cuál es tu mayor pasión?
  • ¿De qué manera usas tus dones para servir a otros?
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