¿QUÉ QUIERES? ¡UN MILAGRO SEÑOR!

Pero Jesús no le contestó ni una palabra. Entonces sus discípulos le pidieron que la despidiera. «Dile que se vaya —dijeron—. Nos está molestando con sus súplicas». (Mateo 15:23 NTV)

 

Esta es una mujer como usted y yo, que se encontraba en una necesidad muy grande, su hija estaba endemoniada. Lo sorprendente de esta mujer llamada “la mujer Sirofenicia”, es que ella vino de lejos a buscar ayuda para su hija, y creyó que Jesús podía hacerle el milagro. Aunque era Sirofenicia, queriendo decir que no tenía derecho a la bendición de nuestro Señor en esos tiempos, por su nacionalidad.

Pero lo que está mujer me enseña y me inspira a pesar de que esto pasó hace mucho tiempo es que ella:

  • No se derrumbó en la crisis
  • No dudó a pesar del silencio
  • No se rindió. Aun cuando Jesús no dijo nada y guardó silencio ante ella, cuando angustiada pidió el milagro para su hija endemoniada, aun cuando la llamó “perrillo”, aun cuando oyó que los discípulos le pidieron a Jesús que la despidiera.

Quizás no tengas una hija endemoniada, quizás no viniste de tan lejos para buscar un milagro, pero a través de estas palabras te inspiro a creer que Dios está allí en tu casa o donde te encuentras, porque para Dios nada hay imposible.

¿Te doy el secreto para recibir lo que sea que necesites?
Adóralo como tu único Dios. No hay otro Dios como nuestro Dios.

Ella se acercó y lo adoró, y le rogó una vez más: ¡Señor, ayúdame!
 (Mateo 15:25 NTV)

¿Te doy otro consejo para tocar el corazón de nuestro Señor, para que recibas tu milagro, y que Él te exalte ante los demás, aun ante aquellos que te han rechazado por ser mujer? ¿O, aunque no tengas nada para pagar de vuelta?

¡Ten fe! ¡No pierdas la fe!

Mira lo que le dijo a esta mujer Sirofenicia nuestro Señor delante de todos, incluyendo los discípulos:

Apreciada mujer le dijo Jesús, tu fe es grande. Se te concede lo que pides. Y al instante la hija se sanó. (Mateo 15:28 NTV)

¡Aquí está todo para conseguir con Dios lo que sea! ¿Qué problemas quieres que Dios resuelva? ¡Hay que buscarlo! ¡Hay que ser perseverante! ¡No hay que rendirse nunca! ¡Tener mucha fe, suficiente! ¡Adorarlo como el único Dios y Salvador nuestro!

Tiempo para meditar:

  • ¿Qué milagro estás esperando de parte de Dios?
  • ¿Qué te ha faltado para conseguirlo? ¿Fe? ¿Perseverancia? ¿Adorar a Dios?
  • ¿Te has rendido o sigues perseverando para recibir tu milagro?
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