DECIDIDOS POR ANTICIPADO A HACER LO CORRECTO

“Y David y Abisai llegaron de noche al campamento, y he aquí, Saúl estaba durmiendo en medio del campamento, con su lanza clavada en tierra a su cabecera; y Abner y la gente estaban acostados alrededor de él.” (1 Samuel 26:7 LBLA)

Dos grandes Guerreros, dos hombres destinados a reinar, uno de ellos humilde conforme al corazón de Dios y el otro soberbio. Saúl ya destronado por Dios por su soberbia, y David amado por Dios por su lealtad.

David se encontró con la oportunidad perfecta para acabar con la vida de aquel que lo buscaba para matarlo, lo halló dormido y aun así respetó la vida del ungido de Dios y no se atrevió a hacerle mal alguno. Ya una vez se lo había encontrado en la misma situación y solo le cortó un pedazo del manto; en esta ocasión David tomó la lanza y la vasija de agua de Saúl como prueba de que no buscaba hacerle daño y que en varias ocasiones quedó en sus manos dejarlo con vida o matarlo.

Ninguno de los grandes guerreros que andaban con David entendía porque David no acababa con la vida de Saul de una vez por todas, si este era su enemigo declarado y solo buscaba la muerte de su líder.

Cuando amas a Dios y estás definido a hacer lo correcto, lo menos que quieres hacer es defraudarlo y arruinar tu relación con Él; no recurres al mal, porque tus principios, y valores te ayudan a decidir anticipadamente que no cederás a lo malo.

Por eso David era conocido como un hombre conforme el corazón de Dios, porque, aunque tuvo oportunidades de deshacerse de su enemigo, tenía decidido por anticipado no tocar al rey que Dios había establecido.

Quizás David y sus hombres hubieran ganado fama pública y buena reputación delante de la gente, si hubieran matado a Saul, quizás muchos hubieran celebrado su victoria y hubieran sido aprobados por los hombres. Pero este dulce cantor, poeta, guerrero, músico, salmista, y futuro rey de Israel, no buscaba la aprobación de la gente, buscaba la aprobación de Dios y no iba tomar el reino de la manera incorrecta.

“Tomó, pues, David la lanza y la vasija de agua de junto a la cabecera de Saúl, y se fueron;  pero nadie lo vio ni lo supo, tampoco nadie se despertó, pues todos estaban dormidos, ya que un sueño profundo de parte del S EÑOR había caído sobre ellos.” (1 Samuel 26:12 NBLH)

Oración:

Señor no me permitas que manche mis manos de sangre, quitándole la vida a alguien.

No quiero matar a nadie arruinando su testimonio, dañando su reputación,

levantando falsos, desvalorándolos o ignorándolos. ¡yo no quiero eso porque todo lo

que el hombre siembra eso cosecha!

Si somos pacificadores Dios puede hacer que a nuestros enemigos les caiga sueño profundo cuando vengan contra nosotros, y Dios nos librará de ensuciar nuestras manos para no pecar!

Algo para pensar:

¿Tienes algún enemigo que te persigue?

¿Qué harías si tienes la oportunidad de vengarte de tus enemigos?

¿Qué valores y principios estableces por anticipado ante una decisión?

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