EL AMOR QUE DERRIBA LA ENEMISTAD

Porque Cristo es nuestra paz: de los dos pueblos ha hecho uno solo, derribando mediante su sacrificio el muro de enemistad que nos separaba, (Efesios 2:14 NVI)

Cuando nos quedamos quietos y oímos a Dios, nos damos cuenta de que Dios no sólo nos da amor, ¡Él es amor! Y ese amor derrumbó el muro de separación entre razas, lenguas, culturas y costumbres, para que hubiera paz en las naciones y convivencia entre la gran familia de Dios.

Cuando amamos de verdad podemos bendecir a otros, no importando si recibimos o no algún beneficio personal.

Cuando amamos de verdad podemos seguir bendiciendo aquellos que nos han rechazado.

Cuando amamos de verdad, no rechazamos a aquellos que sólo están por un periodo de tiempo con nosotros.

Cuando amamos de verdad, seguimos mostrando el amor en las personas, aunque no estén con nosotros por siempre.

A Jesús sus discípulos le dijeron: – ¡Mira señor aquellos que andaban contigo andan con Juan el Bautista! –  Pero Él les respondió: – De los nacidos de mujer ninguno como Juan –

Otros llegaron con Juan y le dijeron:  – ¡Mira Juan, ese que Bautizaste, los discípulos tuyos andan con Él! – Juan les respondió: -déjenlos, yo no soy digno ni de desatar las correas de sus sandalias-

Lo que me gusta de esta historia es que ambos se tiraron flores, no se llenaron de celos o de envidia porque unos seguían a Juan y otros seguían a Jesús. ¡Qué gran lección para todos nosotros!

Jesús nos llama amigos, familia de Dios, lo que quiere decir que todos los que le reconocemos como Señor y Salvador nos convertirnos en hijos de Dios y por lo tanto somos hermanos de la misma familia.

Dios derrumbó el muro de la enemistad para que podamos unirnos por medio del amor. Todos necesitamos amigos, todos tenemos algo que compartir con alguien, no importa que seamos diferentes; no debemos de avergonzar a Dios dañando su cuerpo, debemos aprender a vivir en paz los unos con los otros.

¡Dios es Amor, es nuestra Paz, y Él espera que vivamos en paz!

Por lo tanto, ustedes ya no son extraños ni extranjeros, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios,” (Efesios 2:19 NVI)

Oración:  Señor quiero ser yo como tú, quiero manifestar tu amor y representarte bien en esta tierra, quiero mostrar tu amor. Ayúdame a vivir en perdón y a bendecir a mis hermanos, los miembros de tu familia. Hoy los bendigo, los perdono y decido mostrarles tu amor.  Amén.

Tiempo para reflexionar:

  • ¿Hay alguna persona a la cual necesitas demostrarle el amor de Dios?
  • ¿Como puedes demostrar el amor de Dios a los que te rodean?
  • ¿Hay alguna relación de la familia de Dios con quien te necesitas reconciliar?
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