NO ES PARA TANTO
«Entonces toda la congregación gritó y dio voces; y el pueblo lloró aquella noche. Todos los hijos de Israel se quejaron contra Moisés y contra Aarón, y toda la multitud les dijo: «¡Ojalá hubiéramos muerto en la tierra de Egipto! ¡Ojalá muriéramos en este desierto! ¿Por qué nos trae Jehová a esta tierra para morir a espada, y para que nuestras mujeres y nuestros niños se conviertan en botín de guerra? ¿No nos sería mejor regresar a Egipto?» Y se decían unos a otros: «Designemos un capitán y volvamos a Egipto.» (Números 14:1-4 RVA2015).
Casi por entrar a la tierra prometida, los Israelitas hicieron una escena de queja, murmuración y berrinche a Moisés y a Dios. No era para tanto, Dios tenía el control de ellos desde que salieron de Egipto; continuamente les había mostrado su fidelidad con señales y maravillas. En la noche el Señor hacia aparecer una columna de fuego que les alumbraba, y una nube que les guiaba de día; cuando tenían hambre les enviaba el maná, cuando quisieron carne les envió codornices y cuando tuvieron sed les abrió la roca para que brotara agua.
En realidad, ellos no habían pasado escasez o una verdadera situación difícil, pues Dios suplía para sus necesidades y estaba en control de toda situación que su pueblo enfrentaba, pero los Israelitas parecía que no valoraban o no se daban cuenta de eso, porque lloraban y gritaban todo el tiempo.
¿Alguna vez has sentido que exageraste haciendo un drama en una situación?
¿Alguna vez reflexionaste que no había razón para que gritaras o te enfurecieras de la manera que lo hiciste?
A veces peleamos por cosas que no son ciertas y después nos damos cuenta de nuestro error ¡Upps!
Así estaba el pueblo de Israel haciendo una película de algo de lo cual ya Dios tenía la solución. En la vida cotidiana, parece que hacemos una película a veces de acción, otras veces de drama: “¡Ay no me saludo la pastora, pasó al lado mío y ni me miró!”
Otras veces somos exagerados. A los Israelitas Dios les mandó explorar la tierra prometida. Enviaron un príncipe de cada tribu entre ellos Josué y Caleb. Cuando estos regresaron trajeron en sus hombros grandes racimos del fruto de la tierra, pero solo dos de los espías regresaron con buenas noticias, los demás trajeron malos y negativas reportes, contaminaron al pueblo y por estar ofuscados tomaron malas decisiones.
¿Cuántas veces en un momento de ofuscación hemos tomado decisiones equivocadas? Hemos comprado algo a crédito que después no podemos pagar, quizás un carro que no sirve o nos hemos endeudado por la presión de la moda o por no confiar y descansar en Dios y nos metemos en líos innecesarios.
“No se acobarden”, le dijo Dios al pueblo de Israel. A veces nos ofuscamos, hacemos un drama o nos preocupamos por cosas que ni están pasando, las cosas no son tan grandes como nosotros pensamos y las hacemos una tragedia, pero la realidad es que Dios está en control y debemos dejarlo a Él actuar y confiar en que todo estará bien.
Oración:
Señor ayúdame a ser agradecida, a no adelantarme a las situaciones de la vida haciendo dramas innecesarios, dame la fortaleza para confiar en ti, aumenta mi fe para que en toda situación sepa que tú estás conmigo y que me suplirás para todas mis necesidades. ¡Amén!