LÍBRAME DE CAER
Salomón Tuvo setecientas esposas que eran princesas, y trescientas concubinas; todas estas mujeres hicieron que se pervirtiera su corazón. (1 Reyes 11:3NVI)
Que fácil para el ser humano es caer en tentación, mira lo que le pasó al rey Salomón, quien aun después de todo lo que se le confió, de todo lo que construyó, de todo lo que supo de su papá y de Dios mismo, olvidó quien era y cayó en pecados muy graves.
Así como a David, Dios se le reveló a Salomón. En los capítulos anteriores vemos como Dios mismo vino a decirle que había aprobado todo lo que había hecho y que recibiría la sabiduría que había pedido.
Salomón construyó el templo, dirigió la oración y la santificación del pueblo, Dios lo alertó, le dio dirección, lo inspiró a continuar y le dio su respaldo, eso sí, le dejó muy claro que, si no obedecía a sus mandamientos, la pérdida sería muy grande, no sólo para él, sino para todo Israel.
Pero parece que Salomón olvidó todo y mira lo que sucedió
En efecto, cuando Salomón llegó a viejo, sus mujeres le pervirtieron el corazón de modo que él siguió a otros dioses, y no siempre fue fiel al Señor su Dios como lo había sido su padre David.” (1 Reyes 11:3-4 NVI)
¡Qué pena que un rey tan sabio, inteligente, amado por Dios, de dinastía de reyes y el que le hizo casa terminara así!
Cuidado con descuidarnos, cuidado con familiarizarnos con la unción que Dios nos ha confiado, cuidado de creernos muy sabios y terminar haciendo las cosas a nuestra manera, cuidado con dejar de obedecer la Palabra de Dios.
Oración: Señor, tú sabes que los seres humanos somos frágiles, sensibles y débiles a la hora que la tentación se presenta, por favor pon guarda en nuestros corazones para no pecar contra Ti. Nada ni nadie vale más que tú, tu amor, tu unción, tu bendición, tu influencia, tu poder, tu empoderamiento es lo que quiero tener siempre. El mundo peca fácil y deliberadamente porque no te temen, pero yo no quiero fallarte, yo quiero que el temor a ti me mantenga santo y alineado a tu voluntad.
Yo no quiero perder todo lo que tú tienes para mí, no quiero perder mi identidad, mi reputación, mi integridad, los años de trabajo en tu empresa maravillosa y mucho menos quiero dañar a aquellos que creen en mí, porque ellos saben que tú estás en mí Señor, y si yo me daño, se dañarán ellos, ¡Señor guárdame del mal!
Tiempo para meditar
• ¿Sientes que en alguna área referente a Dios te has familiarizado?
• ¿Te sientes muy confiado en alguna área de tu vida? ¿Cuál?
• ¿Qué tanto dependes de Dios y en la dirección de su Palabra en todo lo que emprendes?