RECUERDA QUIEN ERES EN DIOS
Entonces Jezabel envió un mensajero a Elías para decirle: «¡Que los dioses me castiguen sin piedad si mañana a esta hora no te he quitado la vida como tú se la quitaste a ellos!»” (1 Reyes 19:2 NVI)
Observa en este pasaje lo que asustó al gran profeta Elías. Una mujer con un espíritu de intimidación logró con sus palabras atemorizar y aun deprimir al gran hombre de Dios. Es increíble cómo podemos segarnos y no ver lo Poderoso de Dios en nuestras vidas en momentos de amenaza o de intimidación. Podemos cegarnos y creer más a las palabras negativas que recordar quiénes somos en Dios.
Lo que ocurre en esta historia es qué el profeta era muy arrebatado, acelerado, y hasta violento para todo lo que emprendía. En esta escena el ejecutó, implementó y demostró su autoridad al rey Acab y a los falsos profetas.
Aunque vimos que Dios respaldó al profeta Elías en las manifestaciones de fuego, la realidad fue que la verdadera encomienda de Dios para el profeta no era que enfrentara a los profetas de Baal, más bien fue una decisión que tomó Elías, sólo para comprobar quien era él y quien era su Dios.
Elías en su enojo tomó esa decisión y los vientos recios que vinieron más adelante en la cueva no fueron más que una lección de Dios para él. Tenía que enseñarle que hay que aprender a ser pacientes, que no todo en la vida es violencia, que no todo es ofuscación, no todo es desesperación y no todo es arrebato. ¡Dios trabaja en lo apacible! Dios se le presentó en una quietud apacible y no en arrebato como el profeta esperaba.
Las lecciones por aprender aquí:
•Aprender a oír a Dios.
•Aprender a ser pacientes.
•Aprender de otros que saben tomar decisiones.
Medir la pérdida, es decir más allá y calcular las consecuencias.
•Si ¿es el tiempo o no?
•Si ¿es a la manera de Dios o no?
Oración
Señor por favor controla mis arrebatos, controla mi impaciencia, controla mi carácter. Quiero aprender de los que saben controlarse y ser como ellos. A veces, no necesariamente tengo que comprobarle a nadie quien soy, ni lo que hago, o lo que no hago. Quiero tener el corazón humilde y morir a mi humanidad para representarte bien. Enséñame a ser humilde y dejarte a ti ser Dios y actuar por mí. ¡Amén!
Un momento para meditar
- ¿Consideras que algunas veces actúas de manera arrebatada? ¿Qué te hace actuar así?
- ¿De quién puedes aprender a ser menos arrebatado?
- ¿Qué áreas necesitas entregarle a Dios cuando te sientas enojado y a punto de explotar?